Momentos importantes de la vida de Beethoven
Haga un ‘viaje‘ Beethoven y aprenda sobre las fases más importantes del desarrollo de su música
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Beethoven nació en 1770 en Bonn, Alemania, y murió el 26 de marzo de 1827 en Viena, Austria. Estos dos aniversarios en el mundo de la música abarcarán casi una década, que se iniciará en el año 2020 con el 250 aniversario de su nacimiento y finalizará en 2027 con el aniversario del 2º centenario de su muerte.

La época de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX marca unos años de auge intelectual en Europa Central, en los que la idea de la libertad en la sociedad se convirtió en un tema esencial. En Renania, parte de la actual Alemania, donde nació Beethoven, los príncipes electores se dedicaban cada vez más a fomentar la libertad de pensamiento y de enseñanza. Este difícil equilibrio entre las rígidas estructuras sociales aristocráticas por una parte y el auge de la burguesía por otra marcó profundamente a Beethoven. Le entusiasmaban los ideales de la Ilustración, aunque a la vez durante toda su vida procuró conseguir un empleo fijo en la corte.

Ludwig, hijo de Johann y María Magdalena van Beethoven, vino al mundo en Bonn en 1770. Se supone – y está generalmente admitido – que fue el 16 de diciembre, porque el 17 de diciembre Ludwig fue bautizado en la iglesia de San Remigio de Bonn. Admiraba mucho a su abuelo Ludwig, cantante y director de orquesta en la corte del príncipe elector Maximiliano Federico, arzobispo de Colonia y obispo de Münster. Su padre, en cambio, no tuvo tanto éxito, pues “sólo” llegó a ser un simple músico de la corte. La música era por tanto el oficio tradicional con el que se ganaba el sustento la familia Beethoven.
Johann y María Magdalena vivieron primero en la Bonngasse 515, la que hoy es la Casa Museo de Beethoven en Bonn, en la que nació Ludwig. Después, se mudaron a la casa de la Rheingasse 934, que hoy ya no existe.

La London Philharmonic Society encargó a Beethoven la composición de dos sinfonías. El estreno en Londres de las mismas debía dirigirlo el propio Beethoven. Pero dicha oferta resultó ser poco realista en cuanto al tiempo previsto. El compositor tardó años en finalizar una de ellas, la monumental 9ª Sinfonía. En 1824, por fin fue estrenada en Viena, y no se interpretó en Londres hasta 1825. Hoy en día, el 4o movimiento de la “Novena de Beethoven” es el himno europeo, y la sinfonía en su totalidad pertenece al Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y es una de las obras musicales clásicas más famosas del planeta. Con el texto de Schiller “Oda a la Alegría”, los coros de todo el mundo entonan esta gran obra. En la velada de su estreno, Beethoven experimentó uno de los grandes triunfos de su carrera. En cambio, la 10ª Sinfonía de ese mismo encargo quedó inconclusa.

Un talento excepcional, un visionario, un artista convencido: existen muchas maneras de describir a Beethoven y su labor de composición. Todas ellas tienen algo de verdad, como sabía el propio Beethoven. El gran genio creativo que había en él se plasma en las variaciones Diabelli. Anton Diabelli, un editor y compositor amigo suyo, había pedido a diversos compositores, entre ellos también a Franz Schubert y Franz Liszt, que escribiera cada uno una variación sobre un vals sencillo. Esta tarea le pareció a Beethoven demasiado simple y que no estaba a la altura de su persona. Por ello planificó de entrada ya 23 variaciones, aunque acabó componiendo 33. Es una obra compleja y grandiosa, en la que Beethoven se dedicó a explorar los límites de la composición musical y que está considerada como la esencia del Beethoven más brillante.

La “Missa solemnis” fue el último intento de Beethoven por ganarse de nuevo el favor de la nobleza, de modo que ésta le ofreciera no sólo un contrato de rentas, sino además un puesto fijo. Quería componer esa misa para la entronización como arzobispo de Olmütz de su mecenas y alumno de piano, el archiduque Rodolfo de Austria. En 1819 empezó a componer esta obra. Pero como le ocurría con frecuencia en su trabajo, tuvo graves problemas para cumplir los plazos fijados. La obra que tenía en mente era demasiado monumental para poder plasmarla sobre el papel en 12 meses. Por ello, la Misa Solemne no estuvo acabada para la entronización en 1820, sino sólo en 1823. Durante el resto de su vida, Beethoven consideró que había sido su mejor composición.
Los años posteriores al Congreso de Viena 1814/1815 fueron una época de cambios políticos, sociales y económicos. El congreso trazó un gran número de nuevas fronteras y creó nuevos estados. El emperador Francisco I de Austria y su canciller Metternich apostaron por la censura y el estado policial para acabar de raíz con la emancipación de la burguesía y las ideas revolucionarias de la Ilustración. A consecuencia de ello, la burguesía se retira al interior de sus hogares: había nacido la época “Biedermeier”. La sociedad se reunía en los salones, desde los que se fomentaban las artes. Beethoven, aunque era un personaje de opiniones inconformistas, al estar considerado como un músico insigne, era tolerado políticamente. No obstante, los gobernantes mantenían desde la corte una cierta distancia con el compositor, por mucho que él intentara el acercamiento una y otra vez.

Las guerras napoleónicas habían desgarrado la vieja Europa. Por tanto, después de la derrota de Napoleón, se imponía la necesidad de crear un nuevo orden. Para ello se convocó el Congreso de Viena, al que acudieron los gobernantes de Europa y de otros países. Beethoven aprovechó esta ocasión para llamar la atención de los poderosos con sus conciertos y composiciones –algunos de ellos por encargo. Los participantes al congreso se llevaron de vuelta a sus países esa música del ya famoso Beethoven, contribuyendo con ello a expandir aún más su fama internacional. Ello contrasta con su situación personal: su afección auditiva fue empeorando cada vez más, hasta dejarle completamente sordo.

Con el nuevo siglo comienza el punto culminante de la fuerza creadora de Beethoven. Seis de las nueve sinfonías las compuso entre el otoño de 1802 y 1812. Y, aun así, su situación económica no estaba asegurada. Sus rentas procedentes de conciertos, contratos con editoriales y prerrogativas reales no le garantizaban unos ingresos periódicos. Esa sensación de escasez pecuniaria vivida durante sus años de juventud, así como el miedo a acabar sumido en la pobreza estuvieron siempre presentes.
A finales de 1808, Beethoven consideró la posibilidad de abandonar Viena para aceptar un puesto en la corte de Jerónimo Bonaparte, el hermano de Napoleón, en Kassel. La aristocracia vienesa, y sobre todo el archiduque Rodolfo, el príncipe Franz Joseph Lobkowitz y el príncipe Ferdinand Kinsky no querían dejar marchar a Beethoven, de modo que le garantizaron un sueldo anual a condición de que se quedara en Viena. Fue el denominado “contrato de rentas”.

Durante unos 20 años, entre 1794 y 1814, los franceses gobernaron en la patria renana de Beethoven. En esos años, Francia pasó de ser el país de la revolución a ser un imperio, y se convirtió en la potencia dominadora de la Europa de esa época. Desde 1799, Napoleón pasó a dictar los designios de Francia, sembró la guerra en Europa y al final se autocoronó emperador en 1804. En 1813, Napoleón sufrió una demoledora derrota en la llamada Batalla de las Naciones en Leipzig. Beethoven no fue el único en sufrir la amarga decepción de ver pasar a Napoleón de héroe libertador a tirano.

La sordera estaba suponiendo una limitación creciente para Beethoven. En el año 1802 escribió el “Testamento de Heiligenstadt”, una especie de carta de despedida a sus hermanos, en la que no sólo fija las cuestiones testamentarias, sino que además supone un documento conmovedor de la impotencia con que se enfrentaba al deterioro de su salud física y mental. A partir de 1814, Beethoven dejó de ofrecer conciertos públicos, y desde 1818 sólo podía mantenerse una conversación con él mediante notas. Los cuadernos de conversación que resultaron de estos intercambios incluyen mayormente los comentarios de su interlocutor, ya que Beethoven solía responder oralmente.

En honor a Napoleón, Beethoven puso a su 3ª Sinfonía el nombre de Bonaparte. La revolución francesa y el propio Napoleón habían sido para Beethoven símbolos de libertad. Tanto mayor resultó su decepción cuando en 1804 Napoleón se coronó a sí mismo emperador de Francia. Con ello, para Beethoven se convirtió en un tirano. Aunque la partitura de la 3ª Sinfonía todavía lleva el nombre de Bonaparte, en 1806 fue publicada ya con el nombre de Sinfonía Heroica.

Cuando el 2 de abril de 1800 Beethoven organizó su primera “Academia” propia en Viena con el estreno de la 1ª Sinfonía, el evento constituyó un claro indicio de que no sólo había conseguido establecerse como compositor en Viena, sino que además disfrutaba ya de un gran renombre. De otro modo, ni siquiera le hubieran permitido disponer de la sala para dicha representación. La organización de una “academia musical” incluía la preparación de todo el proyecto: desde la contratación de los músicos, el alquiler de la sala hasta la publicidad y la venta previa de entradas. Quien organizaba asumía con ello el riesgo económico. Para asegurarse el éxito, Beethoven incluyó en esa primera “Academia” también piezas de Haydn y Mozart en el programa, cosa que más tarde ya no haría. Beethoven había desarrollado un estilo propio e inconfundible que fue la clave de su éxito. La 1ª Sinfonía marcó el comienzo de su fama como compositor sinfónico.

El príncipe Karl von Lichnowsky fue el primer mecenas que apoyó durante años a Beethoven en Viena. Permitió al músico vivir en su casa, le introdujo en la sociedad vienesa y organizó un gran gira de conciertos para él. También le regaló al compositor un juego de instrumentos para cuarteto de cuerda compuesto de dos violines, una viola y un chelo: un regalo sumamente valioso. El cuarteto de cuerda ha sido completamente conservado y está expuesto en la Casa Museo de Beethoven en Bonn. En esa misma exposición puede verse una réplica del violín de Beethoven. Para marcar los instrumentos como objetos de su propiedad, Beethoven grababa una gran B en la espalda del instrumento y además imprimía su sello en la base del mango.

Tras esa época de aprendizaje con Haydn, Beethoven publicó en 1795 su primera serie relevante de música de cámara: tres tríos para piano, a los cuales asignó la numeración Opus 1. En los años que siguieron, Beethoven se dedicó a otros dos géneros fundamentales de la música clásica: el cuarteto de cuerda y la sinfonía. Entre 1798 y 1800, tras estudiar intensamente los cuartetos de Haydn y Mozart, Beethoven compuso su primera serie de seis cuartetos. Habían comenzado sus años más productivos.
El creciente éxito de Beethoven como pianista y compositor se vio ensombrecido por una grave discapacidad: a mediados de la década de 1790 se manifestaron los primeros indicios de una afección auditiva creciente, que le fueron convirtiendo paulatinamente en un ser solitario y le llevaron por fin en 1818 a una sordera absoluta. Con frecuencia se negaba a usar la trompetilla, ya que temía que este instrumento a la larga empeorara su dolencia.

Joseph Haydn estaba considerado como el compositor más relevante de su época. Cuando en 1792 Haydn, de regreso de un viaje a Inglaterra, conoció a Beethoven en Bonn, acordó para él un segundo periodo de estudio en Viena, que comenzó ese mismo año. La corte de Bonn quería que Beethoven continuara su formación bajo la tutela de Haydn.
Pero en octubre de 1794 las tropas francesas ocuparon la Renania y disolvieron la corte. Beethoven perdió así su puesto en Bonn. Lo que había empezado para él como un viaje de estudios a Viena se convirtió así en un traslado definitivo.
El padre de Beethoven, Johann, había muerto en diciembre de 1792, así que sus hermanos Kaspar y Nikolaus se trasladaron en 1794 también a Viena. Les siguieron igualmente algunos de los amigos de Beethoven, quienes temían sufrir en Bonn la represión de la potencia ocupadora.

A finales del año 1786, Beethoven viajó por primera vez a Viena. Cuando en mayo de 1787 regresó a su casa, su madre, que había sido la piedra angular de la familia, se hallaba en su lecho de muerte. El padre fue perdiendo paulatinamente el control sobre su consumo de alcohol, y en 1789 fue suspendido del servicio. A partir de ese momento, todo el peso de la familia reposaba sobre Ludwig, que desde joven tuvo que contribuir a las finanzas familiares. Para poder cuidar de sus dos hermanos más jóvenes, se le asignó la capacidad de disponer sobre la mitad de la pensión de su padre, asumiendo así de hecho la función del cabeza de familia.
Durante esos años en Bonn encontró afectuoso apoyo en la familia Breuning, a cuyos hijos Beethoven les daba clases de piano. La viuda Helene von Breuning le acogió casi como un hijo adoptivo. Otro gran apoyo en esa época fue Franz Anton Ries, un músico destacado de la orquesta de Bonn. En 1789, Ludwig se incorporó a la orquesta de la corte de Bonn tocando también la viola.

Beethoven era compositor, pianista, violinista y además un gran organista. Y así fue como, bajo el mandato del nuevo príncipe elector Max Franz, hijo menor de la Emperatriz María Teresa, finalmente lo logró a partir de junio de 1784, aunque no como compositor: Ludwig obtuvo su primer sueldo como organista de la corte, ganando 150 florines al año, lo cual le permitía contribuir a los escasos ingresos de la familia. Los esfuerzos de su juventud daban por fin sus frutos: temprano por la mañana tocaba el órgano durante la misa y acompañaba también otros actos litúrgicos.

El talento musical de Beethoven quedó demostrado ya a temprana edad con sus primeras pequeñas composiciones. Su primera publicación fue en 1782 y consistía en nueve variaciones sobre una marcha de Dressler: fue su carta de presentación musical solicitando empleo en la corte. Nada atípico para la época, el joven Beethoven a sus 11 años intentaba obtener un empleo en la profesión que había escogido. Durante toda su vida, Beethoven no llegó jamás a conseguir el tan ansiado puesto fijo como compositor, por mucho que intentara una y otra vez despertar el interés de la corte con sus obras.

Nacido en el seno de una familia de músicos, Ludwig estaba predestinado a seguir la tradición familiar. Desde pequeño recibió lecciones de piano bajo la estricta mirada de su padre y aprendió también a tocar el violín. A la tierna edad de siete años, el 26 de marzo de 1778, dio su primer concierto público en Colonia. El joven Ludwig fue a la escuela tan sólo durante cuatro años. Los estudios superiores estaban fuera del alcance de la familia Beethoven.

Ludwig van Beethoven murió a la edad de 56 años, el 26 de marzo de 1827, en Viena. Había vivido marcado por diversas enfermedades, como su sordera, cólicos y un alto nivel de plomo en la sangre. No obstante, la causa de su muerte fue una cirrosis hepática. Su entierro en las afueras de Viena tres días después de su muerte fue un acontecimiento con las dimensiones de un funeral de estado, fiel reflejo de la fama alcanzada por Beethoven: 20.000 personas siguieron su ataúd, Franz Schubert fue uno de los portadores de las antorchas, las escuelas cerraron en señal de duelo. En 1888, los restos mortales de Beethoven fueron trasladados a una tumba con todos los honores en el cementerio central de Viena. Después de su partida en el año 1792, Ludwig van Beethoven jamás regresó a Bonn, su añorada ciudad natal.

Ese año se celebrará el 250 aniversario del nacimiento de Beethoven. El punto de partida de las celebraciones a nivel mundial será su ciudad natal Bonn, en Alemania.
El logo del aniversario [BTHVN LOGO] se ha tomado de la propia firma de Beethoven, que suscribía sus partituras y cartas con la abreviatura de su nombre.
Los cinco temas centrales del programa del aniversario se orientan a esa abreviatura de su nombre:
B – Beethoven como bonense y ciudadano del mundo
T – Beethoven como músico
H – Beethoven como humanista
V – Beethoven como visionario
N – Beethoven como amante de la naturaleza